QUE VISITAR EN SANTANDER

Santander, capital de Cantabria, es una pequeña ciudad ubicada en uno de los enclaves más bellos del norte de España. Rodeada por el mar Cantábrico, recorrerla y disfrutarla solo necesita de un poco de tiempo. Tanto en invierno, contemplando el contraste de sus montes nevados con el azul del agua en la bahía, o los temporales que hacen romper sus olas en el faro de Mouro, como en verano, descansando en sus playas, disfrutando de su suave clima, caminando por sus paseos junto al mar o alargando la noche en sus animadas plazas, Santander se descubre como una joya en el norte que no puedes perderte.

La historia de Santander viene marcada por un antes y un después del incendio de 1941, el cual destruyó prácticamente la zona centro de la ciudad.

A continuación os recomendamos algunas de las localizaciones y paisajes urbanos que no deberías perderos en vuestra estancia. Hemos resumido algunas informaciones obtenidas tanto de Wikipedia como de nuestro conocimiento personal.

 

 

Bahía de Santander.-

 

Santander pertenece al exclusivo club de las bahías más hermosas del mundo. Desde la Estación Marítima hasta la playa de los Peligros, el paseo marítimo va recorriendo el margen de la bahía que comprende los Jardines de Pereda, el Centro Botín, Paseo de Pereda, Puertochico, Duna de Zaera y Dique de Gamazo y Museo Marítimo de Cantábrico.

Estas son algunas de las indicaciones que pueden interesaros sobre estos lugares.

 

 

Jardines de Pereda.-

 

Se trata de un parque público de la ciudad, situado sobre los terrenos ganados al mar que fueron utilizados como muelle portuario en 1805 y se inauguraron oficialmente en 1905 coincidiendo con la celebración de la una Exposición de Artes e Industrias.​ Es un espacio muy concurrido debido a su centralidad y su proximidad al paseo marítimo, así como del Centro de arte Botín.

Los jardines fueron dedicados al novelista cántabro José María de Pereda. Destaca la escultura a su persona, realizada por Lorenzo Coullaut Valera. Los grabados que se ven rodeando al busto de Pereda representan escenas de sus obras.

 

 

Centro Botín.-

 

El Centro Botín es un centro de arte ubicado en la ciudad dependiente de la Fundación Botín. El edificio fue diseñado por el arquitecto Renzo Piano, siendo inaugurado el 23 de junio de 2017.

El edificio está compuesto por dos volúmenes de diferentes tamaños apoyados sobre columnas y suspendidos parcialmente sobre el mar, unidos por una estructura de espacios y pasarelas a modo de distribuidor principal. El volumen oeste está dedicado al arte, con una sala de exposiciones de 2.500 m²; en sus bajos acristalados se instaló una zona comercial y de restauración. El volumen este, de menor tamaño, se destina a actividades educativas, con una gran terraza con vistas a la bahía de Santader y una plaza cubierta en la planta baja de 950 m².​

 

 

El Muelle.-

 

Dice la canción “…vale más un marinero que cincuenta señoritos por el muelle paseando…”

Un paseo por el muelle es un baño de la esencia de Santander. Descubrir la Grúa de Piedra, el Palacete del Embarcadero, Los Raqueros, la escultura homenaje al poeta José Hierro o el edificio del Real Club Marítimo, será un verdadero placer para el viajero.

 

La Grúa de Piedra es una antigua grúa que prestó servicio en el Puerto 1900 hasta finales del siglo XX. Se utilizaba en la carga y descarga de los barcos mercantes que atracaban junto a ella

 

 

El Palacete del Embarcadero.-

 

Obra de Javier González de Riancho, con pórtico hacia el mar y torrecillas angulares, es un edificio proyectado en 1920 y acabado en 1932. Funcionó como estación de pasajeros, usado más tarde como cuartel de la Policía Armada, y desde que fuera reinaugurado en 1985, sirve como sala de exposiciones y conferencias. Es propiedad de Autoridad Portuaria, siendo uno de los espacios habilitados por el Puerto de Santander para promover y difundir la cultura y el patrimonio marítimo-portuario. Está dedicado tanto a exposiciones propias como a exposiciones itinerantes.

 

 

Monumentos a los Raqueros.-

La palabra raquero (según algunos, del inglés wrecker -ladrón de barcos, saqueador de naufragios-; según otros, del latín rapio-is -arrebatar, arrastrar, llevar violenta o precipitadamente) designa a los niños marginales, huérfanos o de extracción humilde, que frecuentaban los muelles de Santander durante el siglo XIX y principios del XX sobreviviendo de pequeños hurtos y de las monedas que los pasajeros y tripulantes de los barcos arrojaban al mar para que las sacasen buceando.

Según los habitantes de esta zona de la ciudad, el nombre de los raqueros se deriva del apelativo aportado por los tripulantes y pasajeros de los barcos ingleses en los que robaban, pronunciado castellanizado como raquers. Con el tiempo, estos niños llegaron a ser una atracción. Pescaban y pasaban el día en el muelle, bañándose generalmente desnudos o semidesnudos. La gente les tiraba monedas ("perras") al agua para que las sacaran buceando, y se les pagaba por rescatar cosas que caían desde el muelle, como sombreros, alpargatas, etc.

En 1999 se inauguró este conjunto de esculturas obra de José Cobo Calderón, que se ha convertido en uno de los puntos de visita de los paseantes del muelle santanderino.

 

 

Escultura de José Hierro.-

 

La escultura que el Ayuntamiento de Santander ha dedicado a José Hierro se ubica desde hoy en el Paseo Marítimo de la ciudad, "mirando al mar como quería y sentía" Hierro y contribuyendo además así a "perpetuar el amor" entre el poeta y la ciudad que lo acogió en su infancia y "con la cual procuró convivir hasta el último de sus momentos".
La escultura es obra de Gema Soldevilla.

 

 

Real Club Marítimo.-

 

El RCMS fue fundado el 13 de octubre de 1927, convirtiéndose en el segundo club náutico de la ciudad, siendo una escisión del Real Club de Regatas de Santander, que había sido fundado en 1870. El apoyo de su presidente de honor, el Rey Alfonso XIII, que participó en la actividad social y deportiva del club durante sus veraneos en el Mar Cantábiroc, dieron un fuerte impulso a la institución, que rápidamente se convirtió en el referente náutico de Santander.

Su sede fue proyectada por el arquitecto Gonzalo Bringas, siendo uno de los ejemplos de la arquitectura bauhaus en Santander.

 

 

Paseo de Pereda.- 

 

Es una extensa calle de la ciudad. Situada en el centro urbano, alberga un largo paseo paralelo a línea del muelle, y llega hasta Puertochico. Se contempla a lo largo del mismo toda de la bahía de Santander.

El incendio de 1941 no afectó a esta vía céntrica, por lo que es una de las más antiguas de la ciudad. Forma un conjunto de edificaciones que van desde fines del siglo XVIII a principios del siglo XX. Hace unos años fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.

En el siglo XIX, lo que hoy es el paseo de Pereda, eran muelles mercantiles y los bajos de los edificios eran ocupados por almacenes, navieros y comerciantes. En el paseo de Pereda se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos y bellos de la ciudad como el Palacio de la Compañía Transatlantica Española, destinado en el siglo XIX a hotel, aunque su destino inicial no llegaría a producirse nunca.

Cabe destacar también el edificio que se destina a sede central del Banco de Santander, obra del arquitecto Javier González de Riancho, con popular arco sobre la calle del Martillo y coronado con esculturas de Blanes, fue construido sobre 1940.

 

 

Puertochico.-

 

Es un barrio de la ciudad formado por un conjunto de calles en la proximidad de la dársena del mismo nombre. Lo forman principalmente la plaza de Puertochico (oficialmente llamada de Matías Montero), una parte de la calle Hernán Cortés, Castelar, Peña Herbosa, Juan de la Cosa, Bonifaz, Casimiro Sainz, Reina Victoria (la parte más noble de Puertochico) Canalejas y Tetuán. Estas calles fueron en su mayor parte, sede de la antigua población marinera cuando aún no se había trasladado al Barrio Pesquero

 

 

Duna de Zaera y Dique de Gamazo.-

 

Junto al CAR (Centro de Alto Rendimiento) de vela, donde se formaron afamados navegantes cántabros como Antonio Gorostegui, Alejandro Abascal, Luis López-Alonso, José María Torcida, Toño Piris, Pachi Rivero, Berta Betanzos o Santiago López-Vázquez entre otros muchos, se encuentra la Duna de Zaera. Un edificio multiusos que lleva el nombre de su diseñador. La Duna, popularmente conocida así, guarda en su interior embarcaciones de vela ligera, al tiempo que sus gradas con vistas a la bahía, sirven de improvisado balcón que se llenan de curiosos que gustan de sus extraordinarias vistas. 

 

A sus espaldas se encuentra el Dique de Gamazo, que comenzó a construirse a finales del siglo XIX, concretamente en el año 1884, a causa de la creciente actividad portuaria y mercantil de la época, la cual venía en aumento desde hacía más de un siglo y habían obligado a la ciudad a realizar ampliaciones y mejoras de los espacios portuarios. Terminó de construirse en 1908, junto con toda la parafernalia portuaria necesaria para la carga y descarga de mercancías, talleres de mantenimiento y de reparación de buques, etc. En desuso en la actualidad, bien merece la pena acercarse a contemplar esta obra de ingeniería del siglo XIX.

 

 

Museo Marítimo del Cantábrico.-

El MMC es un museo y acuario dedicado a la difusión del patrimonio marítico al borde de la bahía. ​ Sus fondos, uno de los más importantes y completos del país, permiten un acercamiento global a la biodiversidad marina y las diversas formas de relación con la misma de los hombres del mar Cantábrico a través de los siglos y múltiples puntos de vista.

Sus colecciones empezaron a formarse en el siglo XVIII, posteriormente enriquecidas por colectivos tan insignes como la Institución Libre de Enseñanzza, la Escuela Náutica de Santander, el Museo del Real Astillero de Guarnizo, el Instituto Español de Oceanografía y el Centro de Estdios Montañeses.

Actualmente el museo tiene un programa expositivo articulado en cuatro grandes secciones:

  • La vida en la mar.
  • Pescadores y pesquerías.
  • El Cantábrico y la mar en la historia.
  • Vanguardia tecnológica frente a la mar.

 

Ayuntamiento y alrededores.-

 

Una visita interesante sin duda, es pasear cerca del Ayuntamiento y sus alrededores. Aquí podemos encontrar lugares tan pintorescos como la Plaza de la Esperanza, mercado central de abastos de la ciudad, donde os recomendamos la visita a su plaza del pescado. Seguro que sus puestos y género fresco os deja sin palabras. Aquí se comercializan a diario pescados frescos del cantábrico, mariscos y otras delicias del mar.

Las calle colindantes, Juan de Herrera, San Francisco, Calvo Sotelo, Rualasal, etc., son el centro comercial de la ciudad. 

La Plaza Porticada Plaza del Príncipe, son la antesala del ensanche de Santander. Esta zona se salvó del incendio de 1941 y ahora es la zona que podríamos considerar casco antiguo, si bien no tan antiguo como otras ciudades españolas.

 

Desde aquí podemos descubrir la calle del Medio, Arrabal o Río de la Pila, callecitas repletas de pequeños bares y restaurantes típicos.

 

 

Museo de Prehistoria.-

 

El Museo de Prehistoria y Arqueología ocupa un moderno espacio expositivo de 2.000men el centro de la ciudad, en el Mercado del Este de Santander Museo de Prehistoria.-(c/Bailén s/n), en un edificio construido entre 1839 y 1842 según planos de A. Zabaleta y fue declarado Bien de Interés Cultural en 1986.

En la tierra de las grandes cavidades con arte rupestre el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria atesora los restos materiales de yacimientos de fama reconocida -La Garma, El Castillo, Altamira…-. Útiles de piedra y, sobre todo, arte mueble, tallado en hueso y asta, constituyen el patrimonio de este museo, de referencia entre los museos europeos por su calidad y abundancia.

 

 

Subiendo la calle hasta el final del Río de la Pila, subiendo en el funicular, podremos disfrutar de una magnífica vista de la ciudad. Los tejados dejan paso a la Bahía, siempre protagonista de las vistas de la ciudad.

 

Seguido llegaremos a la Plaza Pombo, donde se encuentra nuestro Bed and Breakfast Plaza Pombo B&B. Esta plaza rinde homenaje a la persona de Juan Pombo, que revolucionó la urbanización de la actual zona céntrica de Santander, antigua zona Este. 

 

 

Desde la calle del Martillo trazó con grandes construcciones lo que se conoce popularmente por el nombre de "Plazuela de Pombo", cuyos terrenos cedió al pueblo de Santander, a condición de que nunca se edificara en ellos. En esta plazuela ubicó el edificio-palacio de su propiedad, actualmente sede del Real Club de Regatas de Santander y otros establecimientos. Además de esta casa palacio, en 1861 comenzó la edificación de dos manzanas, de dos casas cada una. Así mismo edificó otra casa en la calle de la Marina en 1877. También en los aledaños de la plazuela contribuyó de forma importante a la construcción de la iglesia de Santa Lucía y más tarde participó en la construcción de la Capilla de San Roque.

 

 

Muy cerca se encuentra la plaza de Cañadio. Actualmente centro neurálgico del ocio nocturno de la ciudad. En el siglo XVIII, era una marisma en la que emergían cañas silvestres. De ahí su nombre de 'Cañadío', a la que se acercaban los vecinos de Santander a cazar aves, pues era grande la cuantía de palmípedos que anidaban en el humedal». La historia de Cañadío es tan rica y larga como la de la propia ciudad. Hasta esta céntrica plaza llegaba el mar antes de los rellenos del siglo XIX, para hacer el Ensanche de la ciudad. En este enclave, hubo un astillero de ribera donde se construían fragatas para la fábrica de cervezas (1796) del conde de Campogiro, que exportaba sus productos en barcos con nombres tan románticos hoy en día como ‘El cervecero de Cañadío’.

 

Siguiendo nuestro camino hacia Puertochico, atravesamos la calle Hernán Cortés. Hoy en día se ha transformado en una de las calles comerciales con más impulso de la ciudad que comparten espacio con nuevas ofertas de bares y restaurantes, con una oferta gastronómica de los más variada e interesante. Paralela a la misma, discurre la famosa Peña Herbosa, repleta de bares, tabernas y restaurantes que satisfarán los gustos de todos.

 

 

Avenida Reina Victoria.-

Este paseo data de 1911 y es sin duda el más bello de Santander. Desde el Palacio de Festivales hasta el Sardinero, transcurre al lado del mar, de las playas de los Peligros, la Magdalena, el Camello, la Concha hasta la Primera del Sardinero. Es un paseo largo, frecuentado por santanderinos que quieren hacer un poco de ejercicio andando, disfrutando de las vistas que nos regala a su paso.

Además de las playas de dorada arena, en su transcurso podemos encontrar rincones tan curiosos o como emblemátcos. A contiuación os indicamos algunos de ellos.

 

 

El Hotel Real.-

Fue construido con el objetivo de albergar al séquito de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, quienes habían fijado su residencia de verano en la capital cántabra. El Hotel Real fue inaugurado el 12 de julio de 1917 con una gran fiesta.

 

La casa palacio “El Promontorio”.-

Propiedad de la Fundación Botín, anterior residencia de la familia Botín, fundadores del Banco de Santander. Según diseño estilo "regionalista montañés" del arquitecto Javier González de Riancho, fue construido entre 1915 y 1918 

 

 

A lo largo del paseo podremos descubrir varias esculturas entre las que destacamos:

 

Gerardo Diego.-

Gerardo Diego Cendoya fue un poeta, profesor y escritor español perteneciente a la llamada generación del 27.

Representó el ideal del 27 al alternar con maestría la poesía tradicional y la vanguardista, esta última dentro del ultraísmo y sobre todo el creacionismo, del que se convirtió en uno de los máximos exponentes durante la década de los años veinte. Su obra poética sigue, pues, estas dos líneas. Pero también expuso su convicción de que había dos tipos de poesía: la relativa y la absoluta.

 

Jorge Sepúlveda.-

Nombre artístico de Luis Sancho Monleón.

Este cantante nacido en Valencia, empezó a grabar discos y sus canciones se popularizaron a través de la radio, en programas de canciones dedicadas muy escuchados en los años 40 y 50, cuando las orquestas y artistas de moda actuaban en directo.

Sus dos grandes números fueron Mirando al mar, de los autores César de Haro y Mariano García González, y el famoso bolero Santander del que fue coautor junto a Enrique Peiró.

La ciudad de Santander, le rinde homenaje con este busto “mirando al mar”, tal y como él cantara en su día.

 

José del Río, “Pick”.-

Conocido popularmente como «Pick», el seudónimo que utilizaba en sus escritos (aparte de El Peatón o Juan del Mar, entre otros), fue navegante, periodista y gran poeta del mar. Fue nombrado Socio de Honor del Ateneo de Santander. En 1925 recibió el premio Fastenrath de la Real Academia Española por su libro Versos del mar y otros poemas, y asimismo la Federación Nacional de Asociaciones de Prensa de España le eligió Periodista de Honor.

No deja de ser curioso que siendo considerado Poeta del Mar, su estatua se encuentra justo de espaldas a éste.

 

 

Península de La Magdalena.-

La peníncula fue el punto estratégico más importante de Santander, dado que controlaba el acceso a la bahía de Santander y por ende a la ciudad. Prueba de ello es la presencia de restos arqueológicos romanos posteriores al siglo I. Así mismo, y debido a su importancia militar, perteneció durante mucho tiempo al ejército. En ella se instalaron la batería de la Cerda y el castillo de San Salvador de Hano, parte importante del sistema de defensas costeras que poseía Santander. En julio de 1812, durante la Guerra de la Independencia, los ingleses, aliados de los españoles, capturan la Isla de Mouro, desde donde abaten con fuego granado las defensas tomadas por los franceses, logrando expulsarlos de ellas.

Con posterioridad, la península de La Magdalena volvería a ser propiedad de la ciudad, cuyo Ayuntamiento construyó el palacio para el veraneo de Alfonso XIII mediante suscripción popular entre 1909 y 1911. Posteriormente pasaría a ser sede actual de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UMIP). Las antiguas caballerizas reales, próximas a la playa de La Magdalena, fueron restauradas y acondicionadas, siendo destinadas a residencia para estudiantes de la universidad durante los cursos de verano.

En ella se encuentran la playa de la Magdalena (cercana a la playa de los Pelligros) y la playa de Bikini, el monumento a Félix Rodríguez de la Fuente, las tres carabelas —pertenecientes al museo de la Marina— utilizadas por el navegante cántabro Vital Alsar para rememorar el viaje de Francisco de Orellana en el océano Pacífic y un pequeño zoo gratuito donde se pueden observar patos, pingüinos, leones marinos y focas.

Antiguamente la península carecía de arbolado, pero al pasar a manos de Alfonso XIII, este la hizo repoblar con pino marítimo.

En su campa se celebran cada año eventos como el concursos de hípica o el Día Infantil de Cantabria (primer domingo de junio). Además, el recinto suele ser lugar de eventos musicales y deportivos, como el concurso de polo o la sede del extinto Real Santander Foot-ball Club.

 

 

 

Palacio de la Magdalena.-

Obra de los arquitectos Javier González Riancho y Gonzalo Bringas Vega, se enclava en el lugar donde estuvo el antiguo fortín de San Salvador de Hano, que protegía la entrada a la bahía. Costó 700 000 pesetas de 1912 y fue sufragado por el ayuntamiento y un gran número de familias lugareñas que desempeñaron un laborioso micromecenazgo, como las 100 000 pesetas de la Sociedad El Sardinero o las 1000 pesetas de la familia Botín. Los problemas financieros para poder costear la obra hicieron que la Comisión Ejecutiva llegase incluso a comprar lotería de Navidad para probar suerte, sin éxito. Fue amueblado en 1913, pasando de inmediato a ser residencia de verano del rey Alfonso XIII y su familia, quienes lo ocuparon regularmente hasta la proclamación de la Segunda República. En 1914 fueron proyectadas las caballerizas por González Riancho, las cuales emulan a un poblado inglés medieval con tejados puntiagudos de vertientes pronunciadas, entramados de madera vista, etc.

En 1977 Juan de Borbón vendió el edificio a la ciudad por 150 millones de pesetas​. En 1982 fue declarado monumento histórico-artístico. Entre 1993 y 1995 fue rehabilitado por el Ayuntamiento de Santander y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que hizo frente a los intereses del préstamo, según proyecto de Luis de la Fuente. ​

En la actualidad es considerado uno de los edificios más emblemáticos de Santander y es uno de los principales enclaves turísticos de la ciudad.

 

Las Playas.-

 

No se puede hablar de Santander sin hablar de sus playas. La ciudad está rodeada de grandes arenales de arena fina y dorada. En verano se llenan de foráneos y turistas que aprovechan su cercanía para tomar el sol o darse un baño. La temperatura del agua varía entre los 13º en invierno a los 23º o 24º en verano.

Son ideales para practicar deportes náuticos, como el surf, windsurf, piragüismo, vela ligera, o submarinismo entre otros.

Una estampa típica es ver a grupos de jugadores de palas practicando este deporte en la playa del Camello o en la Primera del Sardinero. En el juego de las palas la pelota se juega en un vuelo continuo de pala a pala, manteniéndola en el aire el máximo tiempo posible sin que toque el suelo. Se juega por parejas o uno para dos. En este juego ni se gana ni se pierde. Se disfruta. Un  jugador lanza la pelota a otro jugador, rápida y con la máxima precisión, y éste, a su vez, debe recibirla y devolverla más suave e igualmente precisa. La bola puede alcanzar los 130 kilómetros hora. En pues un juego de fuerza, reflejos, habilidad y nobleza.

Os diferenciamos las playas por grupos en función de su ubicación.

 

Peligros, Magdalena y Bikinis.-

 

Estas tres playas se encuentran dentro de la bahía. Están orientadas al Sur y sus aguas, al estar dentro de la bahía, son muy tranquilas y seguras.

 

Camello, Concha, Primera y Segunda del Sardinero, Molinucos y Mataleñas.-

 

Estas playas se orientan al Este, son aguas abiertas y por tanto más peligrosas cuando hay mar de fondo. Son muchos los que se han ahogado por no respetar las banderas de aviso de los socorristas. Aparcar en estas playas se hace complicado en verano. Lo mejor es darse un paseo hasta ellas, o utilizar el transporte público o las bicicletas de alquiler que hay por toda la ciudad.

Como curiosidad, en la playa del Camello, una roca con caprichosa forma de Dromedario, le da nombre a la ensenada.

 

El Puntal.-

 

Este inmenso arenal se encuentra al otro lado de la bahía. Se une a las playas de Somo y Loredo y en total tiene una extensión de 7 km de longitud. Para llegar desde la ciudad, os recomiendo utilizar el servicio de lanchas que cruza la bahía. Además de disfrutar de un paseo en barco y contemplar la belleza de la ciudad desde la bahía, llegareis en 15 minutos a la playa del Puntal, donde por mucha gente que acuda, siempre encontrareis espacio suficiente para situar vuestra toalla y vuestra sombrilla.

 

El Sardinero.-

 

Es un barrio y a la vez un enclave turístico de la ciudad de Santander conocido por sus extensas playas y por ser uno de los más exclusivos de la ciudad.

En sentido amplio se entiende por el Sardinero el área de la costa comprendida entre la penínsul de la Magdalena y la zona de Mataleñas, formando el abra que lleva su nombre. En sentido estricto, el centro de esta área sería la plaza de Italia y los alrededores. Debe a su nombre a que antaño se situaba frente a sus playas un caladero en el que era frecuente la pesca de sardinas.

El Sardinero comenzó a ser conocido y muy visitado a partir de mediados del siglo XIX y especialmente a comienzos del siglo XX. La moda de veraneo y los beneficios saludables de los baños de olas atrajeron a este lugar a numerosos visitantes de la burguesía castellana. Poco a poco el Sardinero se fue convirtiendo de un lugar solo visitado por los vecinos de Santander a una ciudad-balneario, con todos los servicios para ofrecer a una sociedad pudientes atraída por el auge económico de Santander, venido de la mano del comercio con las colonias españolas.

Sobre la base de la evolución histórica y funcional de este espacio se diferencian dos morfologías urbanas, la del conjunto formado por los chalets y palacetes construidos desde finales del siglo XIX y la de los modernos edificios de bloques de viviendas principales o secundarias de las últimas décadas.

Nada tiene que ver el Sardinero bullicioso del verano con el remanso de paz del invierno. En cualquier caso, y como dice la canción “…un paseo por el Sardinero, no hay igual en el mundo entero…”

 

Casino y Plaza de Italia.-

 

El centro neurálgico del Sardinero es su Gran Casino situado en la Plaza de Italia. El edificio fue construido por la Sociedad Amigos del Sardinero, basado en el proyecto del arquitecto Eloy Martínez del Valle. Fue inaugurado en el año 1916 por el presidente de la Sociedad el Dr. Sánchez-Saráchaga y Rioz. ​ Nada tiene que ver este casino con el que se edificara en 1870 en el mismo lugar y que fue escenario durante muchos años de numerosas fiestas, en las que se dieron cita Amadeo de Saboya, Alfonso XIII, Victoria Eugenia,, así como familias de la aristocracia nacional e internacional que acudían a Santadner atraídos por la belleza de sus playas.

 

Jardines de Piquío.-

 

Estos jardines dividen la playa del Sardinero hasta el punto de que popularmente se les llama Primera y Segunda playa. La pradera de Piquío fue acondicionada para uso público alrededor de 1925, cuando comenzó la reforma de esta zona de El Sardinero, a cargo del arquitecto municipal Ramiro Sainz Martínez. Piquío ha sufrido sucesivas transformaciones y después de la Guerra Civil los terrenos fueron acondicionados como jardines.

Uno de sus tesoros desconocido para muchos es una bola del mundo que en realidad es un potente instrumento astronómico "TIERRA PARALELA"

 

El parque de mesones.-

 

Es la antesala de la Segunda playa del Sardinero y Este parque se construyó en honor al alcalde Doctor González Mesones en una amplia zona verde arbolada que se encuentra en El Sardinero junto a la Segunda Playa del Sardinero, con una extensión de 32.628 m², a las que se suman 19.029 m² de la ampliación posterior, creándose así una zona verde de más de cinco hectáreas. Se inauguró en 1955 y se construyó en años anteriores sobre las dunas que aún se conservan por detrás de la Segunda Playa del Sardinero.

 

Parque de Las Llamas.-

 

Oficialmente Parque atlántico de Las Llamas, es un parque urbano de 11 hectáreas situado en la ciudad de Santander. La primera fase de este espacio verde fue abierta al público el 11 de mayo de 2007, quedando por ejecutar aún 426 000 m² previstos, hasta casi el límite con La Albericia. Cuando esté finalizado será el parque con mayor arbolado de la ciudad de Santander.

 

Mataleñas.-

 

Un bello paseo por la costa desde el final de la Segunda playa del Sardinero hasta el Faro de Cabo Mayor, consiste en recorrer el sendero de Mataleñas. Este camino transcurre rodeando la finca de Mataleñas, actual campo municipal de golf, situada en Cabo Menor. Desde el mismo, una prolongada bajada de escaleras lleva al caminante a la playa de Mataleñas, normalmente poco frecuentada dado el esfuerzo que implica la escalinata de acceso.

 

Faro de Cabo Mayor.-

 

Finalmente alcanzaremos el camino de subida al Faro, desde donde contemplar las mejores vistas del enclave de la ciudad de Santander. Desde aquí podremos distinguir Mataleñas, el Sardinero, La península de la Magdalena, la Isla de Mouro, la entrada a la bahía de Santander, el Hotel Real y los montes que rodean la bahía como Peñacabarga o incluso, en días despejados de nordeste, los Picos de Europa.

 

Cruzando la bahía.-

 

Ya hemos hablado del servicio de lanchas que lleva a las playas del Puntal. El mismo servicio, desde el embarcadero junto a los Jardines de Pereda, nos lleva a las poblaciones de Pedreña y Somo.

Pedreña es una población que pasó a ser mundialmente conocida gracias a ser la cuna del mejor jugador de Golf de todos los tiempos. Severiano Ballesteros. El palmarés de Seve incluye 2 Masters de Augusta, 3 Abierto Británico y 5 Ryder Cups entre otros. Es un pequeño pueblo marinero, donde podemos comer unas estupendas sardinas o un buen bonito del norte en alguno de sus concurridos asadores.

Somo es una pequeña villa que se ha desarrollado alrededor de la playa del mismo nombre. Su población se multiplica exponencialmente en los meses de verano.

Lo mejor de este trayecto es sin duda el paseo en la lancha, disfrutando de las vistas de la ciudad de Santander, de su bahía, de su suave clima y la paz y tranquilidad que transmite el privilegiado entorno de esta ciudad que a todos os recibe con los brazos abiertos.

 

Esperamos que esta pequeña guía os ayude a conocer mejor Santander, sus rincones, sus paseos, sus secretos, sus playas y su bahía. Bienvenidos.

 

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